Gala Évora, ex integrante de Papá Levante y protagonista de Lola, la película, por la que fue nominada al Goya como Mejor Actriz Revelación, lanza su álbum de debut en solitario “Agua Y Luz”. El disco está formado por 6 temas compuestos por su primo Carlos Sanlúcar, más cinco versiones de canciones de Salif Keita, Quique González, Lila Downs, Luis Pastor y Quintero, León y Quiroga.
Es una artista nacida en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1983 y que posee, a pesar de su juventud, una larga trayectoria profesional. Hija del músico José Miguel Évora, hermana del productor Borja Évora y sobrina del guitarrista Manolo Sanlúcar, Gala ha vivido la música desde su infancia, lo que le ha otorgado una sensibilidad especial que se plasma en este primer álbum. "De pequeñita me hacía un micro con papel de plata y cantaba delante del espejo. Soñaba. En el estudio de grabación de mi padre escuchaba a Barbra Streisand, a Peter Gabriel, ensayaba coreografías... Tengo imágenes preciosas de artistas que venían por casa y han dejado algo en mí: Camarón me sentaba en sus rodillas para cantar con él cuando era niña; y Rocío Jurado, Enrique Morente... Canto porque lo necesito como el aire. Lo he llevado dentro" declara.
En Agua y luz, encontramos sonidos de carácter étnico que se mezclan con las percusiones de Cepillo, el didgeridoo australiano de Luati y las guitarras africanas de Fernando de la Figuera (ex-Especialistas) en un disco que presenta un trabajo destinado a permanecer. Agua y luz está integrado por seis magníficas canciones de Carlos Sanlúcar, pero también por versiones elegidas con criterio y adaptadas a la perfección. Temas de Salif Keita, Quique González, Lila Downs, Luis Pastor y Quintero, León y Quiroga conforman un repertorio de primera logrando que Gala Évora brille con luz propia dentro del panorama musical español.
“Al otro lado del mundo los niños no juegan. Al otro lado del mundo el hombre se esconde y el niño no sueña”. Es la canción Al otro lado del mundo, que abre el disco con el que debuta Gala Évora. Continua con Tengo un amor, una apuesta por la sencillez y la calidad, como todo Agua y luz. La preciosa voz de Gala Évora apenas necesita guitarra española, piano y unos leves arreglos de cuerda para mostrarse en toda su expresión, cálida, matizada, delicada. Tema que ha salido como sencillo de presentación.
Después, Me voy pa Cai entra suavecita por tangos, también con piano, bajo y percusión y es otro prodigio de elegancia minimalista con aroma sureño. Moussolou es una composición de Salif Keita, que canta a dúo con Gala Évora, magníficamente adaptada al castellano por Javier Portugués con la no menos estupenda guitarra de Fernando de la Figuera. Sabré que eres tú se acerca a Brasil de manera sutil y ensoñadora, mientras Borra de mí esta tristeza es una canción de Luis Pastor, que colabora en los coros y toca el timple canario para llevarnos a Cabo Verde, con ecos de las mornas de Cesaria Evora.
Agua de rosas está compuesta por la mexicana Lila Downs, que la incluyó en su último álbum La cantina. Es la canción más dinámica del álbum, que Gala Évora lleva al sur sin perder la esencia caribeña de la versión original. Música popular de muchos quilates, un recorrido por la aldea global que continúa con Quiero volar, un acercamiento al flamenco a través de una voz llena de matices más que por acercarse a la ortodoxia. En la recta final del álbum, Detrás es una balada que demuestra que basta con piano, contrabajo y batería para que Gala Évora defienda una canción con todas las de la ley.
Casi como en De haberlo sabido, una de las grandes y más emocionantes composiciones de Quique González que Gala borda de manera diferente. Y el álbum se cierra con Ay pena, penita, un clásico de Quintero, León y Quiroga que cobra un aire nuevo, casi brasileño, con el acompañamiento suave de la guitarra española de Ludovico Vagnone y la colaboración de la voz de Seu Jorge, con la letra adptada al portugués por Leo Minax. Un magnífico broche para un álbum sorprendente por su delicadeza, su sencillez y la excelente selección del repertorio.
Este es el tema Tengo un amor, con el que se presenta en solitario. Un tema de exquisita sencillez y que se acompaña de este delicado vídeo.
Es una artista nacida en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1983 y que posee, a pesar de su juventud, una larga trayectoria profesional. Hija del músico José Miguel Évora, hermana del productor Borja Évora y sobrina del guitarrista Manolo Sanlúcar, Gala ha vivido la música desde su infancia, lo que le ha otorgado una sensibilidad especial que se plasma en este primer álbum. "De pequeñita me hacía un micro con papel de plata y cantaba delante del espejo. Soñaba. En el estudio de grabación de mi padre escuchaba a Barbra Streisand, a Peter Gabriel, ensayaba coreografías... Tengo imágenes preciosas de artistas que venían por casa y han dejado algo en mí: Camarón me sentaba en sus rodillas para cantar con él cuando era niña; y Rocío Jurado, Enrique Morente... Canto porque lo necesito como el aire. Lo he llevado dentro" declara.
En Agua y luz, encontramos sonidos de carácter étnico que se mezclan con las percusiones de Cepillo, el didgeridoo australiano de Luati y las guitarras africanas de Fernando de la Figuera (ex-Especialistas) en un disco que presenta un trabajo destinado a permanecer. Agua y luz está integrado por seis magníficas canciones de Carlos Sanlúcar, pero también por versiones elegidas con criterio y adaptadas a la perfección. Temas de Salif Keita, Quique González, Lila Downs, Luis Pastor y Quintero, León y Quiroga conforman un repertorio de primera logrando que Gala Évora brille con luz propia dentro del panorama musical español.
“Al otro lado del mundo los niños no juegan. Al otro lado del mundo el hombre se esconde y el niño no sueña”. Es la canción Al otro lado del mundo, que abre el disco con el que debuta Gala Évora. Continua con Tengo un amor, una apuesta por la sencillez y la calidad, como todo Agua y luz. La preciosa voz de Gala Évora apenas necesita guitarra española, piano y unos leves arreglos de cuerda para mostrarse en toda su expresión, cálida, matizada, delicada. Tema que ha salido como sencillo de presentación.
Después, Me voy pa Cai entra suavecita por tangos, también con piano, bajo y percusión y es otro prodigio de elegancia minimalista con aroma sureño. Moussolou es una composición de Salif Keita, que canta a dúo con Gala Évora, magníficamente adaptada al castellano por Javier Portugués con la no menos estupenda guitarra de Fernando de la Figuera. Sabré que eres tú se acerca a Brasil de manera sutil y ensoñadora, mientras Borra de mí esta tristeza es una canción de Luis Pastor, que colabora en los coros y toca el timple canario para llevarnos a Cabo Verde, con ecos de las mornas de Cesaria Evora.
Agua de rosas está compuesta por la mexicana Lila Downs, que la incluyó en su último álbum La cantina. Es la canción más dinámica del álbum, que Gala Évora lleva al sur sin perder la esencia caribeña de la versión original. Música popular de muchos quilates, un recorrido por la aldea global que continúa con Quiero volar, un acercamiento al flamenco a través de una voz llena de matices más que por acercarse a la ortodoxia. En la recta final del álbum, Detrás es una balada que demuestra que basta con piano, contrabajo y batería para que Gala Évora defienda una canción con todas las de la ley.
Casi como en De haberlo sabido, una de las grandes y más emocionantes composiciones de Quique González que Gala borda de manera diferente. Y el álbum se cierra con Ay pena, penita, un clásico de Quintero, León y Quiroga que cobra un aire nuevo, casi brasileño, con el acompañamiento suave de la guitarra española de Ludovico Vagnone y la colaboración de la voz de Seu Jorge, con la letra adptada al portugués por Leo Minax. Un magnífico broche para un álbum sorprendente por su delicadeza, su sencillez y la excelente selección del repertorio.
Este es el tema Tengo un amor, con el que se presenta en solitario. Un tema de exquisita sencillez y que se acompaña de este delicado vídeo.
