En uno de ellos, aunque el situado dentro de la antigua iglesia hubiese sido el más apropiado para su repertorio, un piano de cola negro compañado de su respectiva banqueta presidian el escenario cuando puntualmente irrumpió sobre él Rufus Wainwright.
Con un repertorio miscelánea de todos sus trabajos discográficos, cantó a su familia, a New York, a París, a California e interpretó los temas más reconocidos que ha incluido en bandas sonoras como la de Shrek, Moulin Rouge, Brokeback Mountain o Last Kiss.
La instrumentación que le acompañó en todo momento fue su piano y dos guitarras que iba alternando para otras interpretaciones que conseguían el complemento perfecto para la sintonía entre su voz y la magía de cada una de sus melodías. Es evidente que el estado de ánimo que llevas a un concierto es fundamental, y ese era un día diferente que con su actuación consiguió que fuese especial.
No he conseguido encontrar aún videos de su actuación en Sevilla pero si he conseguido algunos que guardan muchas similitudes de otras actuaciones.
Uno de los momentos estelares de la noche fue su personal versión del Hallelujah que formó parte de la banda sonora de Shreck, aunque a diferencia de lo que se oye en este video, en la actuación de anoche fue especialmente emotivo cuando el publico asistente coreaba con él en los estribillos Hallelujah, Hallelujah.
Otro de los momentos para recordar de esa mágica actuación fue cuando enlazó Zebulón con la envolvente Cigerattes and Chocolate milk. Algo similar fue esta actuación.
El colofón llegó cuando Rufus volvió a sentarse al piano tras el requerimiento del público con sus aplausos, para interpretar el mágico tema que forma parte de la banda sonora de Moulin Rouge, Complainte De La Butte.
Los temas que heché de menos fue la recientemente editada en su álbum Rufus Does Judy at Carnegie Hall, Somewhere Over The Rainbow.
Y el tema que ya apareció hace unos meses en el blog como videoclip de la semana, su versión del clásico de The Beatles, Across the Universe.
Un artista diferente, que se sirve de pocos artificios para hacer un gran espectáculo. Sólo necesita su voz y un instrumento, que a veces es la guitarra y para la mayoría requiere del piano que usa con perfecta maestría. Él es Rufus Wainwright.


















