A su talento para componer, de una potente delicadeza, hay que añadir un buen gusto vocal a la hora de interpretar, poco usual en una cantante tan joven. El pellizco del sur del que viene, con el Mediterráneo antiguo y sapiente de Andalucía y su flamenco, se funde con el mejor pop, con toques de rock, con quiebros de la mejor música negra, con blues y jazz. A esto hay que añadirle una curiosidad despierta y buscadora, asi como el talento en los arreglos del experto productor Carlos Jean que ha sabido dar su sello electrónico y moderno, respetando las señas de identidad de Vanesa Martín, y el virtuosismo a la guitarra del jerezano Diego Pozo, rápidos dedos a la guitarra española del grupo Los Delincuentes.
Agua de Vanesa Martín es un cóctel refrescante y fuerte que seduce, embriaga y se sube a la cabeza sin dejar resaca. A veces suave, dulce como el agua de la lluvia, a veces restallante como un río desbordado, otras nostálgico como el amor recordado tras el cristal de lluvia de los recuerdos, otras inmenso e inabarcable como los océanos del deseo o del tiempo. Vanesa Martín y este disco, Agua, es a pesar de ser una debutante y una primera entrega, una obra redonda, delicada e intensa, para oir lentamente y degustarla como un buen vino. Esencial como el agua que está presente en cada tema, de una forma u otra, y que necesitamos para sentirnos vivos como nacío la vida del agua. De este disco y de la voz de Vanesa Martín surge la satisfacción de disfrutar de un talento transparente y puro, clarificador y brillante. Os dejo tres temas de su disco, explicados por ella.
Aun no te has ido ya te echo de menos. ¿Cuántas veces nos ha pasado esto? Tan solo de pensar en la ida, ya echamos en falta. Y esa sensación es bonita también. En este caso hablo de la distancia, una relación que se mantiene a muchos kilómetros.
El tren de la cordura. Aquí planteo una lucha de caracteres, no es problema de falta de cariño, no se ha roto nada. Pero son caracteres incompatibles y con el tiempo dejas de ceder y eso empieza a dañar, a doler. Mejor acabar a tiempo que seguir haciéndose daño. Vivir con alegría es lo que hay que perseguir.. Para penas ya están los telediarios.
Durmiendo sola. Pues sin mal rollo, sin ninguna bronca fuerte, ningún drama, se te acaba el amor y se te acaba. De pronto una mañana te das cuenta de que ya no sientes ni deseas lo que ayer, empiezas a imaginarte tu vida en solitario y lo mejor es decirlo cuanto antes. Pienso que así, se hace menos daño que fingiendo algo que ya no existe. Esta es la versión que canta a dúo con David DeMaría.














